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Thursday, March 29, 2007

La dictatura del tiempo

Yo odio que me quiten horas. Se que hace ya cinco días que se supone que han cambiado la hora, y es cierto que ya estoy acostumbrada, pero eso no impide que me queje de la tiranía del tiempo. Y es que solo cuando me cambian la hora me doy realmente cuenta de lo horrible que es vivir así, sujeta a un reloj. Así, el domingo tuve que fingir que tenía hambre a las dos, cuando en realidad no tenía, porque ya era muy tarde (para Francia) y como no me acostumbrara el día siguiente no iba a poder comer (los lunes tengo que comer antes de la una). No saben la rabia que me dio levantarme a las 5,30 de mi reloj interno el lunes (ya de por sí levantarse a las 6,30 tiene su guasa, no se si muchos estáis en el caso pero vaya me parece una vergüenza, y más para una estudiante) y tampoco puedo soportar acostarme a las nuevas doce. Evidentemente a mi estos problemas no se me presentan en verano, porque tengo la costumbre de olvidarme de los relojes, pero el resto del año, debido a las numerosas actividades a las que me enfrento cada día (hay otros que las hacen, yo me enfrento a ellas, que cada día es una aventura), no tengo más remedio que mirar ese maldito reloj más de veinte veces al día.

¿A quién se le ocurrió dividir el mundo en años, meses, días, y sobre todo, horas, minutos y segundos? Díganmelo que pienso ir a su tumba para presentarle mis más sinceros insultos. Y es que el tiempo es lo que nos ata al trabajo, lo que nos recuerda que envejecemos, lo que coarta nuestra libertad. Nadie prescinde de un reloj, sin embargo. Un reloj que se ha hecho necesario en nuestra vida, que amenaza nuestro ocio para recordarte el poco tiempo que te queda, lo mucho que has vivido. Así vivimos atados, encadenados a la realidad, esperando que sea la hora tal, el día cual o no se qué mes. Vivimos esperando a que llegue tal momento, cuando no tenemos tiempo para vivir el presente. Y la división de nuestra vida de manera sistemática se presenta como una forma de hacernos ver que no somos más que un producto de la sociedad, cuyas normas hay que respetar, cuyos horarios hay que seguir, hay que sufrir.

Esclava del tiempo, me dispongo a seguir los horarios establecidos, las rutinas prefijadas. Mi vida seguirá dividida, para recordarme que hay un antes y un después en todo. Para recordarme cuando se terminan las cosas, cuando empiezan otras, y a que ritmo debo de hacerla. Ojala pudiera fundir todos los relojes del mundo…hacerlos desaparecer, para pasar las horas mirando al infinito.

Friday, March 23, 2007

Koalas y Canguros


Yo desde mi tierna infancia, o más bien desde que tuve consciencia de su existencia, siempre quise ir a Australia, porque allí hay animalitos diferentes y originales. Yo siempre he visto Koalas en la tele, y me da la impresión, por la imagen que tienen, que deben de ser la ostia de cariñosos, y darte abrazos, como abrazan a los árboles (véase foto). A lo mejor no es así, y son unos cabrones, pero yo quiero seguir pensando que son unas criaturitas encantadoras, al igual que los canguros, que tienen una bolsa donde pueden llevar todo lo que quieren. No me importaría ser canguro para ir saltando a todos lados y siempre tener a mano lo que necesito porque lo llevo en mi bolsito, aunque lo cierto es que prefiero mirarlos porque si tuviera una bolsa incorporada al cuerpo no tendría ningún motivo para llevar bolso, y eso desluciría mi vestuario.

A mi lo de la fauna australiana, aunque lo cierto es que de sus particularidades solo conozco el canguro y el koala (y hasta ahí llega mi cultura general, que es por norma bastante limitada), me llama mucho la atención, y es por eso, y por otros motivos muy diversos como por ejemplo ese de aprender inglés, que he decidido irme este verano a Australia. Pos eso, a la tierra austral, porque si ustedes no lo saben, y no pongo en duda que lo sepan sino que simplemente yo tengo la mente tan limitada que no me di cuenta hasta que me lo contaron, Australia viene a ser lo mismo que decir tierra del sur. Y dicho sea de paso vaya poca originalidad que tenían estos colonizadores, entre los Nuevas nosequé, y las nosequés de Indias, resolvían todos los nombres sin pensar mucho….sabe dios que nombres tendrían sus hijos….

Así que en Julio, el seis concretamente, me lanzo a un viaje allá al culo del mundo (porque estando abajo y detrás, según la visión europeocentrista de la tierra, no puede estar mejor definida esta tierra como el culo del mundo) durante 10 semanas. Diez semanas en las que espero hablar mucho inglés, y no encontrarme ni un solo español, ¿será posible? Hoy me dieron la noticia de que al parecer, más gente de lo que yo pensaba, decide ir a estudiar inglés a Australia con el objetivo de no encontrarse con ningún español…pues allí nos veremos todos, me da a mí.

Por lo demás, estoy estresada y necesito una botella de vino y un masaje, pero dado que no tengo tiempo suficiente para la relajación, prefiero continuar a realizar mis innumerables trabajos de clase.

Saturday, March 17, 2007

Cuando uno se hace grande...

Cuando uno se hace grande deja de llorar a viva voz. A mi me gustaba mucho berrear, cuando era bebé, para que todo el mundo supiera que estaba inconforme con el mundo, hasta tal punto en el que después de que se me pasara el berrinche volvía a llorar pero más bajito por los dolores de cabeza que se me habían quedado tras la pataleta. A mi me gustaba llorar así, en voz alta. Pero cuando uno se hace grande ya no quiere llorar en alto, no porque no le apetezca, sino porque no se siente bien haciéndolo. Cuando uno se hace grande, prefiere llorar en bajito, para que nadie pueda escucharlo. En silencio, y con la cabeza gacha, para que nadie pueda ver que hay lágrimas en tus ojos. Y ya no son lágrimas porque tu madre no te deja jugar en el parque (o porque no quieres que haya sequía o guerras en Irak, que era más mi caso), sino por motivos mucho más profundos, que los llevas muy adentro en el corazón y nadie puede sacarlos. Quizás un día, cuando saques esos motivos, llores gritando por la calle, para que al final, cuando se pase el problema, todo haya quedado en un mal rato. Como cuando era pequeña. Y después, tranquila, duermes. Y al día siguiente ya todo está bien. ¿No?

Sunday, March 11, 2007

Abandonando mis sueños...

Ya estoy cansada de luchar contra todo, contra el mundo. Estoy cansada de que me pongan obstáculos donde no los hay, de que me hagan la vida más difícil. Hoy he decidido abandonar mis sueños, porque la gente que debería ayudarme no tiene ningún interés.
Es genial querer comerse el mundo, pero descubres que la gente te quiere comer a tí, y no hay forma de que puedas luchar contra eso. Puedes hacerlo si no se te ponen en contra, sino no tienes recursos para ello. Hay muchas cosas que quiero hacer, pero ya me da igual no conseguirlas con tal de que me dejen en paz.
Voy a vivir la realidad que me ha tocado, y olvidarme del mundo que yo me había creado. Cuando sea una infeliz será gracias a tí, que hiciste todo lo posible por dificultarme las cosas. De todo corazón te dedico este post, con todo el odio que te tengo a pesar de que debiera quererte (o al menos eso supone la sociedad, yo no lo veo tan evidente).

Thursday, March 08, 2007

Los japoneses "están locos"

Ayer no pude parar de reir cuando leí esta noticia en El País. Con el objetivo de que se diviertan ustedes también, he decidido copiarla en mi web. Creo que quedan escritores con humor:

El granadino Antonio Solera, guitarrista flamenco de la Compañía Antonio Gades, va a ser condecorado el próximo viernes en Tokio por su heroicidad. El pasado domingo, el español animó a una joven de 26 años, asediada por las llamas en un segundo piso de un edificio de la capital nipona, a que se arrojara al vacío, "chapurreándoselo en japonés". Ésta finalmente lo hizo, y él la recibió en sus brazos con "una chaqueta gordita de pelo", para que "no se matara la chiquilla".

Eran las cuatro de la madrugada y Antonio Solera, que representa durante este mes el espectáculo Carmen en el auditorio Orchard Hall junto a su mujer, Esther Arauso, primera bailarina de la Compañía Antonio Gades, había decidido irse a tomar un ramen (popular plato de fideos japonés) y unas gyoza (empanadillas) a un local abierto veinticuatro horas, porque tenía hambre y "el ramen me encanta", mientras su mujer se quedaba en el hotel.

Tras cenar, y cuando ya regresaba al hotel, vio "un segundo piso que estaba ardiendo mucho y la chiquilla allí, pobrecilla, me dio mucha pena y le dije que se tirara", ante las llamas que la acosaban. "Me quité la chaqueta, una chaqueta gordita que llevo yo de pelo, la paré como pude pero se pegó un buen porrazo, y yo también con ella; al final se ha montado un buen follón porque yo estaba en medio de todo el lío y no me dejaban irme los japoneses", ha contado.

"Lo hice porque quería hacerlo, para que no se matara la chiquilla; si no me quito la chaqueta, se mata, o al menos se rompe una pierna o la cabeza. Tengo una hija de 16 años y parecía de la misma edad, aquí en Japón parecen más jóvenes", ha agregado. "Los bomberos me han dicho que estaba bien la chiquilla, que lo que tiene es del humo y del fuego", ha comentado Solera, de 54 años y cuyo verdadero nombre es Juan Antonio Zafra Moreno.

Los japoneses "están locos"

El guitarrista flamenco, no obstante, no deja de repetir que está "cansado" de la atención recibida y de "todo este follón", y no quiere ya "más historias". Pero el jefe de los bomberos de Shibuya, Etsuo Takahagi, ha anunciado que asistirá el viernes a la presentación de Carmen y, antes de la función, otorgará una condecoración a Antonio Solera en homenaje a su heroísmo. El artista atribuye toda esta parafernalia a que los japoneses "están locos", porque "me podían haber dejado la placa en el hotel".

La Compañía Antonio Gades, fundada por el fallecido bailaor que le dio nombre, está en Tokio desde finales de febrero y seguirá actuando en la sala Orchand Hall hasta el próximo día 17.

Sunday, March 04, 2007

Lo que tiene el Primer Mundo...

Ya he vuelto de Estocolmo. Ciudad bonita donde las haya, y una capital muy pequeñita (a penas 700.000 habitantes) pero gracias a eso fácil de ver. Hemos pasado tres días de frío horrible, y no puedo negar que la sanidad sueca (a pesar de la fama que tiene el Estado de Bienestar en las democracias nórdicas) me ha decepcionado un poco. No por mala, sino por cara. Cuando me dio alergia (dios sabe a que…pero probablemente al frío, al menos esa es nuestra deducción), empecé a no poder respirar y a tener ronchas por todo el cuerpo, y el farmacéutico me aconsejó ir al médico (consejo que me dio, más que nada porque no te pueden dar prácticamente ningún medicamento sin receta médica) no esperaba yo que me fueran a cobrar 140 euros por la consulta. Una consulta en la que me dijeron, textualmente “no podemos saber de que es, habría que hacerte pruebas, pero será alergia a algo”, y luego me dieron cortisona. Menos de cinco minutos en los que el centro médico se embolsó 140 euros…normal que tengan tanto nivel de vida.

La próxima vez que vaya a Estocolmo, pienso ir en verano. Tiene que ser precioso con toda la vegetación bien verde, y por lo que tengo entendido hacen montones de conciertos al aire libre, teatro, etc. Una ciudad muy cultural, con mucha actividad. No obstante, me alegro de haberla visto nevada, porque la verdad es que estaba preciosa. Les recomiendo a ustedes que vayan, pero no se esperen mucho de la comida si no tienen dinero suficiente (de por sí, creo que la comida sueca no es genial, pero obviamente, menos delicatessen puedes comer, eso sí, hay unos bollitos típicos cuyo nombre es impronunciable para mí de canela y azúcar que, a pesar de que a mi no me gusta la canela, son deliciosos). Eso sí, se nota que es el primer mundo, en el albergue que me quedé yo tenía tele de plasma e internet en todas las habitaciones...un lujo (igualmente, si van me preguntan la dirección).

Sin mucho que contar, me comí mis donuts favoritos del Krispy Creme en el aeropuerto de Londres (casi lloro al descubrir que los donuts que tanto echaba de menos y que no comía desde hace un año y medio en Estados Unidos se vendían también en Londres), por lo que ya estoy satisfecha por lo menos hasta dentro de un mes (con suerte…pero probablemente me entren ganas antes, jajaja). Les recomiendo que coman cuando vayan, sobre todo chocolate iced, es mi favorito.

Por una vez, y sin que sirva de precedente, pongo una foto mía en Estocolmo, para que me reconozcan por la calle luego y digan “fijate, ahí va la tonta esa del blog”…claro que como tampoco me lee mucha gente no sera un problema.