Buscando un nuevo amanecer...
Hay días en los que te apetece escribir. Otros, aunque no te apetece, tienes historias emocionantes que contar, y por eso no tienes más remedio que contarlas de alguna forma. Hay otros, sin embargo, que sientes muchas cosas, pero te resulta imposible plasmarlas sobre un papel. Yo no tengo un papel, quizás sea aun más duro plasmarlas tecleando, creo que es muy duro sentir a través de un ordenador, pero siento la necesidad de decir que nada es como debería de ser, aunque ni siquiera sé como debieran ser las cosas.
No hay grandes eventos, nada que pueda ser el punto cero de este cambio, no se cuando empezó a torcerse todo y no sé siquiera si se torció. Pero hoy, hoy todo es gris. Se me nublan los ojos a cada rato, sin saber muy bien que es lo que causa ese cambio en mí. Mi mente no se aclara y mis pensamientos se entrelazan, ya no se porqué lloro, no se si tengo motivo, pero hoy me hundí en la más profunda de las tristezas. La peor, sin duda, puesto que no se qué fue la que la causó. Así que miro alrededor buscando una escapatoria, una mano que me agarre de repente y me saque de este oscuro bosque en el que me perdí. Del bosque de mis pensamientos, enmarañado con antiguas telarañas que impiden el paso, cubierto de árboles de hoja caduca que hace mucho que no florecen e infestado de serpientes que reptan lentamente esperando el momento de morderte para hundirte en el más profundo y terrible de los sueños.
No obstante, sólo el sueño puede hacerme ahora seguir adelante, pensando que quizás un día amanezca diferente, cambiando mi percepción del mundo, haciendo desaparecer esta tristeza infundada. Seguiré esperando un nuevo amanecer, aunque ya no me quede esperanza.







