_-_CaLLe DeL DeSeNGaÑo_-_

Tuesday, October 24, 2006

Mejor imposible...

¿Qué dificultad tiene cocer unos spaghetti? A priori ninguna, pones el agua a cocer, cuando se calienta pones los spaghetti y esperas tranquilamente a que se cuezan, ¿no es así?

Si, algo que parece tan evidente y tan sencillo para mí supone toda una Odisea. Probablemente no habrá persona en el mundo que sienta mayor adversidad hacia ese reducido espacio de la casa denominado cocina. No creo que haya nadie con menos interés que yo en este mundo en cocinar. Es más, creo que es algo que va inscrito en mis genes, no lo he adquirido con el tiempo sino que es intrínseco a mí.

Por si fuera poco esa repulsión, hoy es uno de esos días en los que piensas cuando te estás levantando que mejor no hacerlo y esperar a que venga el siguiente, pero, ingenua de ti, te levantas pensando que eso es exclusivamente porque estas cansada. Así que me he levantado como estúpida, y no recuerdo otro día que haya sido más absurdo que este.

Misteriosamente, hoy es el primer día en muchos meses que decido ducharme por la mañana, porque ayer me daba pereza. Así que, con los ojos medioabiertos, me arrastro hacía el baño para encontrarme una enorme araña que se paseaba como Pedro por su casa por mi bañera. En ese momento me he repetido, “hoy no es tu día, Irene”, pero Irene, erre que erre, ha seguido despierta, y se ha batido en duelo con una araña que no sabía la que le esperaba, sino se hubiera ido ella solita por el desagüe.

Habiendo ganado la batalla, me he dispuesto a vestirme, pero se me han roto las medias y he tenido que buscar otras. Entre mi aventura con la araña y mi indecisión a la hora de vestirme he llegado 20 minutos tarde a clase, con lo que me he dicho a mi misma “Irene, entrar en clase como que no, porque este profe pensará que la reconquista de Granada se hizo en 1592 (si, como lo oyen), pero eso no quiere decir que sea tan imbécil para no darse cuenta de que llegas tarde”. Así que, en este debate conmigo misma, he seguido con las buenas ideas, y he decidido ir a la Biblioteca para buscar un libro para leer. Fracasada mi búsqueda (no esperaba menos, pero es que yo es que no me doy por vencida fácilmente), he decidido ir al centro y bajarme en la Mollat para comprarme unos libros, porque como mi economía goza de tan buena salud (….esto es ante todo irónico, aunque no percibáis el tono de mi voz) ¿Qué mejor opción que invertir en cultura?

Con cuatro libros y una agenda (esta última de regalo…algo decente tenía que tener el día) me he vuelto a casa y me he dado cuenta de que hacía frio. Durante dos horas no he reflexionado sobre el día pero, llegada la hora de comer, he tenido un rato que podríamos llamarlo como entretenido.

No es que yo tenga ganas alguna vez de hacer de comer, ya he explicado antes que detesto cocinar, pero hoy era uno de esos días en los que uno prefiere morir de hambre que dejar el libro que esta leyendo para irse a cocinar. Tristemente, mi estómago no pensaba igual que yo, y al tomar la decisión (que yo personalmente no se la he comunicado, pero creo que como tanto mi cerebro como mi estómago están dentro de mi cuerpo ellos mismos se lo cuentan, algo que me ahorra un gran trabajo) se ha puesto a quejarse como un energúmeno con unos sonidos horribilisisisimos. No me gusta maltratarme a mi misma, y me he dicho a mi misma “Irene, cocínate unos spaghetti con atún y tomate, fácil y sencillo”. Creo que nunca he estado tan equivocada en mi vida: lo que Arguiñano lo hace en un plis, a mi me ha costado la vida.

Una vez calentita el agua he puesto los spaghetti, y me he puesto a leer tan agustito. Pero de repente, un humo y un mal olor han llegado a mi habitación. Muy a mi pesar, porque el libro esta muy interesante, he ido a ver que querían mis spaghetti. Para mi sorpresa, los he encontrado ardiendo. Yo, niña Vitro desde siempre, no sabía que los spaghetti pudieran arder en contacto con el fuego. Ha sido en ese momento en el que mi mente se ha puesto verdaderamente a reflexionar y varias ideas se me han venido ala mente, para empezar me he repetido, para darme cuenta de que tenía razón y chincharme un poco “¿Ves como tenía razón? No tenía que haberme levantado”. Y después de dar un par de soplos a los spaghetti con una calma infinita me he dicho “Ya está, no tiene remedio, hoy la casa arde, gracias a dios (y a la inmobiliaria que me obligó) que estoy asegurada contra incendios”. Sin embargo, llena de coraje (teniendo en cuenta el miedo que me da el fuego), haciendo acopio de fuerzas y, todo sea dicho, con una pachorra de agarrate y no te menees, he decidido retirar los spaghetti ardiendo del fuego, y apagar este último, vaya a ser que terminara ardiendo otra cosa. En ese momento, sin otra idea mejor, he soplado hasta que se ha apagado, y me he sentado a ver volar el humo.

No se crean que ahí se ha acabado todo, porque mi estómago no ha desistido y seguía queriendo comer, pero yo me he dado cuenta que, lo mejor para que no se incendiara, sería echar macarrones, que al fin y al cabo, no se salen de la cacerola.

Y no, no se han salido, pero mientras leía también se ha salido el agua, y me ha puesto los fogones (parezco una Maruja de su casa) hechos un asco. Mea culpa de haber abandonado otra vez la cocina para ir a centrarme en mi lectura. Con más pena que gloria, he terminado por comerme los macarrones, eso sí, después de que se me hubieran caído una parte de los macarrones al suelo y el atún al fuego.

Después de todo esto, y sin fregar, he tenido la idea más brillante de todo el día “Ahora escribes esto en el blog, y luego te vas a dormir hasta que se te pase el gafe”.

Y me he hecho caso, porque a veces, uno tiene que escucharse a sí mismo.

Sunday, October 22, 2006

"Rebelión en el MediaMarket"

¿Por qué mi contador sólo es visible para mí y para mi hermana? ¿Por qué cuando se publican comentarios en mi blog aparece en la pestaña de los comments que no hay ninguno? ¿Por qué todos los días, misteriosamente, se me desconecta el Internet a las 00:38, aunque luego se vuelva a conectar? ¿Por qué mi impresora, después de estar instalada, dice no ser detectada por mi ordenador? ¿Por qué mi mp4 ya no quiere funcionar, con lo bien que yo lo trato? En definitiva, alguien sabría decirme ¿por qué yo, una chica siempre adaptada a las nuevas tecnologías y con gusto por la modernidad, tengo siempre problemas con todo aquello que se puede enchufar?

Creo que la tecnología se ha puesto en contra mía, un complot que aglutina todas las esferas de aparatos cableados, desde la cafetera (la cual no debería tener nada en contra mía porque desde nunca la he utilizado, yo soy chica té, por eso de que me crié en África, que ya comienza a ser como un poco Oriente, al menos para los incultos occidentales, porque Magreb, que yo lo se porque soy una chica preparada, significa Occidente en árabe) hasta la aspiradora pasando por mi cepillo de dientes (¿ven? Hasta cepillo de dientes eléctrico tengo…¡pero si soy una chica del siglo XXI de los pies a la cabeza!). Temo que un día esta revuelta quiera matarme, y me imagino que el tostador va a prenderse fuego aposta cuando este sacando mis tostadas, que el secador me quemará el pelo…o peor aún, que se abrirá un agujero negro en la pantalla de mi ordenador, a lo poltergeist, y me dejará encerrada en el mundo de los chips eternamente como prisionera para torturarme.

Vivo en el miedo de una rebelión de todos mi cacharritos, y dado el gran numero de cacharritos que tengo, el miedo va creciendo en mi interior. ¿Llegará un día en que las máquinas nos dominen como en las pelis de ciencia ficción? Yo no se ustedes, pero mi vida ya se encuentra condicionada por estos indeseados que no hacen más que ponerle pegas a mis quehaceres.

Y ahora, habiendo expuesto mis quejas, me voy a desayunar, con la esperanza de no electrocutarme cuando vaya a hervir el agua, dada la feroz crítica que acabo de hacerle a estos miserables.

Friday, October 20, 2006

Aunque tu no lo sepas

Hay veces que te gustaría que pasaran cosas que son irrealizables. Te gustaría cambiar el pasado, querrías que las cosas no fueran como son, pero eso no es posible y sigues pensando en ello una y otra vez. Dices que te has olvidado, pero cuando suena el despertador es la primera imagen que se te viene a la cabeza. Intentas que no te moleste, pero te hierve la sangre cuando piensas en lo sucedido, pero eso sí, con la cara siempre sonriente, para no aumentar el daño que ya esta hecho.

Pequeños detalles, detalles insignificantes, que sabes que han cambiado las cosas para siempre. Nada volverá a ser como ante, piensas, y la vida es un poco más gris. Sabes que no te vas a hundir, que sigues adelante, que nada puede hacerte caer, pero eso no impide que tus alas batan con menos intensidad aunque sigas volando.

Una frase es suficiente para recordártelo todo, para imaginártelo todo. Una frase que, sin saber el mal que causa, aparece en el ordenador, y quien la hace aparecer es quien es precisamente quien ha hecho aparecer también el dolor en un primer momento.

Ya nuestra relación nunca será igual…y a veces me pregunto, con más pena que rabia, si te importará. Años y años que volaron, que no sirven.

Y después me dices tú, para defenderte, “si no significó nada”. No para ti, pero para mi sí…aunque tu no lo sepas...aunque yo no te lo diga.

Tuesday, October 17, 2006

Tolerancia...¿eso que es?

A veces, y sólo a veces, siento una enorme humillación de ser estudiante. Supongo que cualquier persona que viva en España se habrá enterado antes que yo (creo que ha salido incluso en las noticias nacionales), pero no puedo evitar escribir para expresar mi indignación ante la intolerancia, cada vez más extendida entre los jóvenes. En estas fechas, como todos los años, hay unas jornadas de inauguración de mi facultad en Granada, en las que se hacen conferencias de diferentes políticos que vienen a contar cosas que a veces son interesantes y otras te quedas pensando que para decir esa gilipoyez se queda en su casa y tu te vas a tomarte una tostada de paté a la cafetería y el día te sale mucho más rentable.

Digan gilipoyeces o no, te guste más o menos (o incluso nada) el personaje que viene a dar la charla, me parece una obviedad que el respeto es algo que se debe de mantener hacia las personas que están allí contandote el rollo, y si no te gusta de ninguna manera, pues no vas.

Pues bien, esta teoría mía que yo pensaba que era evidente y sobre todo en ambientes universitarios (donde se supone que ya se tiene una mínima cultura y saber estar, claro que digo que se supone porque es fácilmente constatable que algunos no han recibido educación necesaria ni para convivir en una piara con cerdos), parece no ser una máxima universal en los ambientes estudiantiles de Granada, donde, ya por segunda vez, nos han hecho quedar en ridículo al resto. Hace tres años, los nacionalistas españoles de derecho fueron con la bandera española (pavo incluido en la bandera, osease, bandera de Franco y no de España) a abuchear a Ibarretxe, y ayer, el lado opuesto, comunistas, anarquistas o guays (porque hay un poco de todo, y no se sabe muy bien si en realidad son algo), para no ser menos que la otra panda de subnormales, estuvieron ahí en mi facultad gritándole a Fraga “asesino” y “fascista” e impidiendo que diera la conferencia.

Yo no es que sea fan de Fraga, estoy muy lejos de ser admiradora suya y ciertamente opino que traer a dar una conferencia a uno de los magníficos de Franco (aunque no podemos olvidar tampoco que Fraga, con sus más y sus menos, nos guste o no, es padre de la Constitución un poco deprimente, claro que conociendo a nuestra señora Decana (de la que me avergüenzo también profundamente) no me extraña la elección. Sin embargo, ¿dónde quedó la diplomacia a la hora de hacer las cosas? ¿Hemos perdido el sentido de la razón? ¿Dónde quedan las palabras? española, y por tanto, de la democracia) es

Desde mi punto de vista primero esta la tolerancia ¿vamos a ser eternamente un país irreconciliable?, si el hombre viene a dar una charla y no te gusta pues no vayas, y si de verdad que Fraga el que de la conferencia hiere tu sensibilidad y te parece que es inaceptable te movilizas de manera civilizada, escribes una carta a la Decana, o un artículo en el país, pero la actuación de toda esa gente me parece que deja mucho que desear.

“No estoy en absoluto de acuerdo con lo que usted dice, pero lucharé hasta la muerte para que nadie le impida decirlo”, ¿dónde quedó la tolerancia de Voltaire?...inútil de reflexionar, supongo que esos niñatos anti-sistema (al igual que los otros niñatos reaccionarios) ni siquiera saben quien es.


Thursday, October 12, 2006

El nuevo karatekid

Llevo una semana bastante ajetreada en la que me han pasado cientos de cosas (no excesivamente interesantes para el resto de la humanidad pero para mi si). Este fin de semana estuve en una playa de ensueño (quien diría que aquí, con el frío que hace, me iban a gustar tanto las playas). Pasamos una noche en casa de una amiga en Pyla sur Mer, un pueblito costero donde van los ricachones de Burdeos (y los que no son tan ricachones también, el problema es que los que no tienen semejante poder adquisitivo no se pueden comprar esos cochazos y esas casas), y la verdad es que me lo pase muy bien, añorando las playas donde yo nací (que, por mucho que me cueste decirlo, tienen algo que envidiar a las de aquí). Lunes y martes de estrés (cientos de trabajos unidos a la incompetencia de la administración del IEP terminan por agotar a una hasta el punto de empezar a darle patadas a una máquina de café porque no me había llenado el vaso de té ni siquiera hasta la mitad ya que se había colocado mal el vaso y se había esparcido por el suelo). “Contíconeso” (véase notas, para aquellos alejados del sur que no entienden las expresiones de la tierra), no me puedo quejar de nada, y la vida me sigue pareciendo bonita, al menos la mía, aunque se que hay gente que no lo esté pasando tan bien como yo.

¿Y a qué viene el título del post? Se preguntarán ustedes. Pues viene a que he hecho un nuevo descubrimiento: el kárate. Debo confesar que cuando ayer llegue y el profesor me hizo ponerme a correr nada más empezar la clase y a dar saltos como si volaras y a agacharse como si fueras una rana pensaba que me había equivocado de deporte, pero a lo largo de la clase le comencé a coger el gustito a eso de hacer como si estuvieras dando patadas y puñetazos (aunque dicho sea de paso, a pesar de lo bonito que se ve en la tele, es imposible mantener el equilibrio dando esas patadas de lado, por mucho que mi profesor se quede tres horas con la pata en alto). Hoy, gracias a dios, no tengo clase, y digo gracias a dios porque a la hora de salir de la cama he tenido verdaderos problemas. Una, que no esta acostumbrada a hacer deportes (por mucho que vaya andando a todos lados, no tiene parangón), se ha levantado con unas agujetas de espanto, que no obstante no le han impedido ponerse a limpiar la casa y recogerlo todo como una perfecta ama de casa para poder esta tarde ponerse con la economía. Para que después me digan que no tengo múltiples virtudes, lo mismo me peleo, que limpio, que estudio, y por no hablar de lo monísima que voy (aunque eso si, quedaba un poco raro ir al kárate con las uñas pintadas, pero hay que innovar, ¿no? xD).

Y eso, va a ser que soy una chica con suerte, y que estoy divina de la muerte ^_^

--------

Notas
Contíconeso: expresión utilizada en los parajes escondidos del sur cercanos a la alpujarra que viene a ser el resumen de la frase “con todo y con eso”, esto es, significa en el lenguaje de la España central “a pesar de todo”.

Monday, October 02, 2006

Bailarina con tutú...

¿Quién dice que uno no puede ser feliz ante la adversidad? La verdad es que hoy cuando me he levantado a las seis de la mañana con mis ojeras y me he puesto los vaqueros y el jersey más cómodo que tenía y he salido de casa con los ojos cerraditos (no porque me molestara la luz, porque era totalmente de noche, sino porque tampoco es agradable despertarse así tan de repente) pensé que nadie podía ser feliz un lunes así. He ratificado mi hipótesis al ver el reparto de clases y ver que el miércoles tengo diez horas de clase (en francés, ¿conocéis algún ser humano que soporte eso todos los miércoles durante un año?), y estaba a punto de realizar una tesis doctoral (sería doctor honoris causa, porque carrera aún no tengo ninguna) sobre la relación directamente proporcional entre el trabajo y la mala ostia en el momento en que he ido acumulando trabajos a realizar a lo largo del curso...pero en un momento así por que sí, sin ton ni son ni sentido real me he sentido tan bien y tan indiferente hacia el mundo que me rodea que podría haberme puesto a cantar la vie en rose bailando con un tutú del color de la vida (véase, rosa), delante de todo el Anfiteatro lleno de niños bien. ¿Y por qué? Ya todo el mundo sabe eso de que el ser humano es impredecible. Y yo soy muy humana, y por consiguiente muy impredecible (lógica aristotélica). En esa situación de extasis con tutú me siento, y me veo tal y como esta chinita vestida de novia para un reportaje con sus faldas recogidas esperando a su supuesto marido. Que bonito es soñar.