Finding Nemo I
Vale, vale, teneis razón, no tengo más excusas para seguir sin renovar mi blog. Y despues de que mis innumerables fans me reclamaran una actualización (con mis innumerables fans me refiero a mi hermana) he decidido contar la historia de como yo, una niña sencilla de la España profunda, encontró a Nemo tras innumerables aventuras.
Érase una vez una niña (esa niña era yo, que a pesar de tener 22 años sigo teniendo espíritu joven) que decidió un dia dejar su casa en busca de aventuras,de aventuras y de Nemo, porque la historia de un pececito perdido le tocó el corazón. Difícil búsqueda de realizar, decidió primero preguntar a un kanguro, que le informó, muy sensato el kanguro, que siendo un pez para buscarlo tenia dos opciones. La primera era en la parrilla, que ya no seria pez sino pescado, y la otra y mas inteligente era el mar, asi que allá me encaminé (paso a primera persona porque yo no soy Julio César), con mis 45 kg de equipaje, a las costas del mar de coral.
Como el agua estaba fria, lo primero que se me ocurrió fue, a vista de pájaro y desde un trapecio, fijar mi vista en el horizonte, para ver si podia visualizar una pequeña manchita naranja que me indicara su posición. De nada sirvió, porqe sin llevar gafas y siendo un pez de apenas 10cm, la genial idea se convirtió ni mas ni menos que en una perdida de tiempo.
Fueron tantos los kilometros que anduve que hasta las Montañas Azules llegué, y decidí tomarme una foto con las Tres hermanas, que sin ser Nemo, también gozan de fama mundial.

Hállabame yo distraida en estos menesteres, cuando un koala, entre bocado y bocad, me avisó de que si quería buscar a un pez payaso, lo mejor sería dejarse de tonterias y encaminarse a aguas mas calientes. Olvidando el frio y el miedo a tiburones, decidí que tenia razón, así que volando, esta vez en un avión, volví a Queensland, donde siguiendo diferentes pistas, fui acercándome poco a poco a Nemo, no si antes pasar otras cuantas aventuras, como verán en la parte II de esta gran aventura


