Sin querer me despierto
8.18 de la mañana y no soy capaz de cerrar los ojos de nuevo. No se si es por la emoción del viaje (en 24 horas estoy rumbo a Madrid), por los nervios de todo lo que tengo que preparar y veo que no tengo tiempo o por (eso seguro que también influye) los maulliditos afónicos de mi gata y sus mordisquitos en el pié suplicándome que me despierte. En este momento no hay nadie despierto en casa. Curiosamente es cuando yo quiero dormir cuando mi querida familia hace ruido (véase, el despertador de mi hermana suena todos los días misteriosamente a las 7.20, y digo misteriosamente, porque ella jamás se levanta antes de las 9.30, no se si le gusta su molesto sonido o es cuestión de joderme a mí, ambas opciones son posibles, yo creo que es que sino le grito yo para que lo apague no se levanta, por eso no lo quita).
Parece que fue ayer cuando dije que empezaban mis vacaciones y ya están apunto de terminar. Otra vez una maleta con un montón de ropa sin doblar, un aeropuerto, un avión…un visado en mi pasaporte. Podría decir que hasta me hace ilusión volver a probar esa horrible comida que te dan en los aviones (porque el menú suele ser muy malo, al menos para aquellos que no viajamos en business-class, pero según la compañía aérea te dan unos aperitivos muy ricos durante el vuelo…de las que yo he probado hasta hoy Lufthansa la peor, aunque eso sí, son los más serios), aunque temo por mi espalda no más pensar en estar sentada 11 horas en esa butaca de mala muerte.
No es que no esté a gusto aquí contando mi vida (a pesar de que me he dado cuenta que el contador no sube mucho, todavía no llegó a 1100), es que el té me espera en mi cocina. Si no vuelvo a escribir hasta la vuelta del viaje, deséenme un buen viaje ^_^

