_-_CaLLe DeL DeSeNGaÑo_-_

Saturday, February 25, 2006

En un lugar de la memoria...

Cuando era chiquita yo tenía un libro que me gustaba mucho sobre un Arlequín de Venecia, era Carnaval y el salía a pasearse con su máscara puesta. No recuerdo bien el libro, pero me gustaba porque tenía dibujos muy bonitos, sobre Venecia y sobre el Carnaval, y las niñas que salían llevaban vestidos preciosos. No recuerdo el argumento, tampoco creo que tuviera mucho. Pero al ver la gente disfrazada no se por qué me acordé de mi libro del Arlequín, y empecé a pensar donde estará ese libro y lo cierto es que no creo que lo encuentre.

Y después empecé a pensar donde estarán otros libros, como unos pequeñitos que me regaló mi mamá, que tenían pequeñas poesías (todavía me viene a la mente “Que bien hace su labor la pequeña Leonor”, sobre todo cuando nació la infanta xD) o Mi Primera Enciclopedia, un libro interesante con el que aprendí cientos de cosas como cual era el pico más alto o la fosa más honda, los distintos planetas y sus tamaños, o que existía el Salto del Ángel en Venezuela o las Cataratas del Niágara allá en Canadá (y sinceramente creo que ese libro fue fundamental en mi evolución como persona, cada vez estoy más convencida que jugó un papel fundamental en mis ansias de viajar). También quisiera volver a leer Cuando Tina berrea, con el que descubrí que había una verdura llamada lombarda (más tarde descubrí que era lila y todavía me parece que tiene forma de cola de sirena), o Marisa deshincha todo lo que pincha, de una niñita que no le gustaban los bocatas de jamón y le encontró el pitorrillo para que saliera el aire como si fuera un flotador (lo que nunca entendí es cómo no le gustaba el jamón). ¿y dónde estarán Memorias de una vaca? Apenas recuerdo la historia, que iba sobre chanchullos de los dueños de las vacas que sacaban a las de un color para dar una señal y a las de otro a pastar para dar otra, pero todavía me acuerdo de Bidani, una vaca arrogante que siempre le soltaba borderias a la prota, pero a mi me caía bien, me pareció que tenía un nombre bonito.

Me siento triste de no saber donde pueden estar esos libros y otros muchos que no me acuerdo ni de sus títulos. Echo de menos cuando era pequeña y todo me sorprendía. Quiero volver a ser niña, aunque mi niñez fuera algo frustrada porque me preocupaba por todos los problemas, tanto de este mundo como aquellos más metafísicos (que si la Guerra del Golfo, las armas nucleares, el terrorismo, la sequía, la muerte, el futuro de nuestro planeta…mi madre aún me recuerda que me agobiaba demasiado). Pero a pesar de todo, quiero volver a mi infancia. A mirar el mundo desde abajo y ver siempre el cielo, aprendiendo miles de cosas cada día. La juventud es algo tan extraordinario que en el fondo no debería ser una cosa de niños…creo que lo dijo Oscar Wilde.

Wednesday, February 22, 2006

Decir mucho con pocas palabras

"¿Fronteras? Nunca he visto ninguna, pero he oído que existen en la mente de la mayoría de las personas"
Dr. Thor Heyerdahl


Monday, February 20, 2006

Volver a empezar otra vez

Yo siempre que empiezo las clases cierro los ojos y veo el anuncio del Corte Inglés y la cancioncita "...volver a empezar ¡otra vez!" y me quedo así hasta que empiezo a pensar en volver a terminar. Confieso que con las asignaturas que he tenido hoy (véase Ciencia de la Administración, Técnicas Cuantitativas y Derecho Administrativo) he descubierto que estoy deseando terminar desde ya. Creo que no he tenido asignaturas tan horribles en los tres años de carrera que tengo.
Ya no tengo nada más que decir porque después de volver de vacaciones (estuve en Tenerife por cierto) pues todo me sabe a poco. Voy a jugar con mi bebé que es el único que me queda, y por lo menos ya no me da tanta pena, jajaja

Tuesday, February 07, 2006

De como cambian las cosas...a mejor

Te acuestas a las diez de la noche pensando en que te tienes que levantar a las seis de la mañana para estudiar. Sin embargo, te despiertas a las dos, a las tres y media, a las cuatro y cuarto, y a partir de las cinco y media ya no puedes dormir más. Suena el despertador a las seis pero te das cuenta que todo ha sido una pantomima: no te vas a levantar, no tienes ganas, no te apetece estudiar. Y a pesar de todo no te duermes, dos horas dando vueltas a la cama, se te cae la sábana, la recoges, vas al baño, te chocas con el reposapiés, no enciendes la luz para no despertarte, ¿cómo no despertarte si ya estás despierta, y además completamente desvelada? Y finalmente, cuando estas a punto de dormirte de nuevo, llega el momento de levantarse: las ocho de la mañana y tienes examen en dos horas. Al fin y al cabo, te remorderá mucho la conciencia si no haces al menos que repasas, pero tu sin embargo estás más preocupada por los análisis de inmunodeficiencia de tu gata que por un examen de una asignatura a la que no has ido más de cinco días en todo el trimestre.

Todo parece ir mal, ni siquiera hay galletas para tomar con el zumo, y de repente, cuando piensas que la vida no tiene sentido, que diez horas de sueño no podrán reparar esas ojeras y que ni tu examen ni tu gata van a salir victoriosos, la vida da un giro.

A las diez vas al examen, y por azares del destino, ese tema que te has estudiado, el único que te has estudiado ya que el resto en un día y medio no te ha dado tiempo más que a leer, es el que te cae en el examen. Pues va a ser que todo mejora poco a poco.

12:32 y llamas a tu mama: los análisis han dado negativo, la gata está bien. Ya puedo respirar.

Y caminas a casa despacito, escuchando música y sonriendo. Y brilla el sol, es febrero y no hace frío, incluso te quitas el abrigo. Y llegas a casa y, aunque antes no lo habías remarcado, has terminado las clases, los exámenes, los trabajos, todo. 13 días de vacaciones hasta el inicio del cuatrimestre ¿quién dice que el 13 da mala suerte? Cuando te sientas en la terraza a jugar con tus tres gatos, escuchas a los pajaritos piar, ¡parece primavera! Y tienes tiempo para no hacer nada, para sentarte, para tumbarte a dormir la siesta y no dormirla, para pasear, para escuchar el silencio, para pensar, para leer, para vivir…para ser feliz.

Así que las cosas cambian a mejor, y si alguna vez van a peor, lo cierto es que siempre vuelven a mejorar, sólo hay que ver las cosas buenas y por supuesto, esperar a que las malas pasen, porque todo pasa, y todo se soluciona (todo, menos la muerte, como tantas veces me ha dicho mi mamá….pero para eso queda mucho).

Thursday, February 02, 2006

Morir como un perro

Mañana se van mis gatos, tres. El veterinario dijo que si no se iban ya iban a estresar a mi gata. Se van, y asi buscando en internet hogares, encontré un texto en la página de animales sin hogar, y se me partió el corazón cuando lo leí. Por eso lo dejo aquí.

"Lento, torpe y enfermo de soledad intenté cruzar la autopista. Intuía el peligro que corría al hacerlo en mi situación, pero cometí el error de escuchar el canto de sirena del otro lado. Ahora sé que nunca debí dar ese paso, que me equivoqué de decisión y de camino para regresar a la casa de la que mi amo me sacó un día para abandonarme en un vieja fábrica alejada de la ciudad y, supongo, de la conciencia.

No quise aceptar que mi mejor amigo durante tantos años fuera capaz de considerarme un estorbo en su vida. Apenas siento el cuerpo y el frío crece cuando los coches pasan como flechas de viento junto a mí evitándome. Sé que voy a morir aquí y, sin embargo, no le guardo rencor. Me vence la tristeza por él, con quien compartí juegos y algunos secretos del complejo y apasionante corazón humano que me confesó a veces en voz alta y en otras ocasiones con lágrimas. Siempre estuve a su lado por nada, puede que por alguna caricia desinteresada en la vejez o por haberle hecho más felices los amaneceres en los que corríamos por el parque cuando yo sólo era un cachorro.

Se me va el alma y apenas puedo ver ya un hilo de sangre que escribe en el asfalto los últimos instantes de mi existencia. Ahora que me abordan las dudas y me abandona el aliento aquí tirado e inerme, me pregunto por qué se marchitó la amistad, por qué me llevó con engaños a un lugar despojado de sentimientos y huyó antes de que pudiera darme la vuelta para al menos despedirle. Pese a todo mi último latido será para él."