En un lugar de la memoria...
Cuando era chiquita yo tenía un libro que me gustaba mucho sobre un Arlequín de Venecia, era Carnaval y el salía a pasearse con su máscara puesta. No recuerdo bien el libro, pero me gustaba porque tenía dibujos muy bonitos, sobre Venecia y sobre el Carnaval, y las niñas que salían llevaban vestidos preciosos. No recuerdo el argumento, tampoco creo que tuviera mucho. Pero al ver la gente disfrazada no se por qué me acordé de mi libro del Arlequín, y empecé a pensar donde estará ese libro y lo cierto es que no creo que lo encuentre.
Y después empecé a pensar donde estarán otros libros, como unos pequeñitos que me regaló mi mamá, que tenían pequeñas poesías (todavía me viene a la mente “Que bien hace su labor la pequeña Leonor”, sobre todo cuando nació la infanta xD) o Mi Primera Enciclopedia, un libro interesante con el que aprendí cientos de cosas como cual era el pico más alto o la fosa más honda, los distintos planetas y sus tamaños, o que existía el Salto del Ángel en Venezuela o las Cataratas del Niágara allá en Canadá (y sinceramente creo que ese libro fue fundamental en mi evolución como persona, cada vez estoy más convencida que jugó un papel fundamental en mis ansias de viajar). También quisiera volver a leer Cuando Tina berrea, con el que descubrí que había una verdura llamada lombarda (más tarde descubrí que era lila y todavía me parece que tiene forma de cola de sirena), o Marisa deshincha todo lo que pincha, de una niñita que no le gustaban los bocatas de jamón y le encontró el pitorrillo para que saliera el aire como si fuera un flotador (lo que nunca entendí es cómo no le gustaba el jamón). ¿y dónde estarán Memorias de una vaca? Apenas recuerdo la historia, que iba sobre chanchullos de los dueños de las vacas que sacaban a las de un color para dar una señal y a las de otro a pastar para dar otra, pero todavía me acuerdo de Bidani, una vaca arrogante que siempre le soltaba borderias a la prota, pero a mi me caía bien, me pareció que tenía un nombre bonito.
Me siento triste de no saber donde pueden estar esos libros y otros muchos que no me acuerdo ni de sus títulos. Echo de menos cuando era pequeña y todo me sorprendía. Quiero volver a ser niña, aunque mi niñez fuera algo frustrada porque me preocupaba por todos los problemas, tanto de este mundo como aquellos más metafísicos (que si la Guerra del Golfo, las armas nucleares, el terrorismo, la sequía, la muerte, el futuro de nuestro planeta…mi madre aún me recuerda que me agobiaba demasiado). Pero a pesar de todo, quiero volver a mi infancia. A mirar el mundo desde abajo y ver siempre el cielo, aprendiendo miles de cosas cada día. La juventud es algo tan extraordinario que en el fondo no debería ser una cosa de niños…creo que lo dijo Oscar Wilde.

